
Oso tenía la costumbre de esperarnos en la puerta cada vez que salíamos, con ese movimiento de cola que nos decía que para él cada regreso era una fiesta nueva, y vos sabés que eso nunca se va a olvidar. Pasabas las tardes acostado en el patio siguiendo el sol de un lado a otro, y cuando te llamábamos venías como si hubieses estado esperando todo el día ese momento exacto. Te fuiste en 2019 pero dejaste un silencio en la casa que todavía notamos, ese espacio donde vos estabas se quedó marcado en cada rincón y en nuestros días.
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