
Oso fue ese perro que te esperaba en la puerta cada vez que llegabas, moviendo la cola como si fuera la primera vez que te veía en la vida, y que se acostaba sobre tus pies cuando te sentabas a mirar televisión, como si quisiera estar seguro de que no te irías. Durante ocho años nos enseñó que la felicidad era simple: una caminata por la manzana, un trozo de pan tostado robado de la mesa, o simplemente estar cerca sin necesidad de hablar. Dejó un silencio raro en la casa, ese tipo de vacío que notas en los lugares donde antes había movimiento, en las rutinas diarias que compartimos, y en el corazón de cada uno de nosotros que aprendimos a vivir pensando en vos.
Carolina Aguilar
25 de febrero de 2026
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Damián Ponce
24 de enero de 2026
Un beso enorme. Fuerza.
Cristian Muñoz
21 de enero de 2026
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Diego Ramírez
23 de diciembre de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Lucía Delgado
21 de septiembre de 2025
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Natalia Cruz
20 de mayo de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Roberto Herrera
13 de diciembre de 2024
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.