
Oso llegó a nuestras vidas en 2009 y durante trece años fue quien nos esperaba en la puerta cada vez que volvíamos a casa, moviendo la cola como si fuera la primera vez que nos veía. Te acordás de cómo insistía en dormir sobre nuestros pies todas las noches, como si quisiera asegurarse de que no nos íbamos a ir mientras dormía. Ahora la casa tiene un silencio raro, ese silencio donde falta el sonido de sus pasos siguiéndonos de habitación en habitación, y nos damos cuenta de que Oso era el latido que mantenía viva la cotidianidad de este hogar.
Tomás Giménez
20 de enero de 2026
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Susana López
11 de enero de 2026
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Claudia Pérez
27 de octubre de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Gustavo Medina
4 de julio de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
Rodrigo Flores
10 de marzo de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.