
Paco fue nuestro testigo silencioso durante dieciséis años, ese ser que compartía las tardes con nosotros en el patio y que de repente desaparecía por semanas para luego reaparecer en el rincón más inesperado de la casa, como si guardara secretos que solo las tortugas conocen. Te acordás cómo se acercaba lentamente a nuestros pies cuando salíamos al jardín, sin prisa pero con esa determinación tranquila que tenías, como si supieras exactamente dónde querías estar en cada momento. Se fue dejando un vacío que no es el de la ausencia ruidosa sino el de esos pequeños gestos cotidianos, esas apariciones de rutina que ahora echamos de menos porque Paco era la calma que necesitábamos en medio de nuestro día.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →