
Pancho llegó a nuestras vidas en 2014 y durante catorce años fue el alma de la casa, ése que se acostaba en el regazo cada vez que alguien se sentaba a ver televisión y que ronroneaba como motor cuando lo acariciábamos antes de dormir. Te acordás de cómo se posaba en la ventana de la cocina esperando que alguien preparara comida, maullando de manera insistente como si fuera el único gato del mundo que no había desayunado, y cómo después nos seguía de un lado al otro de la casa sin permitirse estar más de cinco minutos solo. Se fue en 2028 dejando un silencio que no esperábamos, ese vacío que ocupaba con su presencia cotidiana, con sus manías y su manera particular de saludarnos cada vez que abríamos la puerta, y aunque pasan los días seguimos mirando el lugar donde solía dormir.
Leandro Gómez
18 de marzo de 2026
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Laura Martínez
7 de marzo de 2026
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Mariano Campos
7 de febrero de 2026
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
Gonzalo Vargas
21 de diciembre de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.
Micaela Molina
20 de noviembre de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Carlos Suárez
26 de octubre de 2025
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Claudia Pérez
14 de octubre de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Mariano Campos
10 de mayo de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Diego Ramírez
6 de mayo de 2025
Que descanse en paz. Fue muy querido.
Patricia Díaz
19 de enero de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.