
Pelado llegó a nuestra casa en 2008 y durante dieciséis años fue ese ser que nos esperaba en la puerta cada vez que salíamos, que dormía a los pies de la cama y que sabía exactamente cuándo necesitábamos su presencia sin que le dijéramos nada. Tenía esa costumbre de seguirnos por toda la casa como si fuera parte de nuestros pasos, y los días de lluvia se acercaba más que nunca, como si quisiera cuidarnos él a nosotros. Cuando se fue dejó un silencio en la casa que no es ausencia sino presencia transformada, esa sensación de que falta algo en los rincones donde solía estar y en los rituales cotidianos que compartimos con él durante tantos años.
Rodrigo Flores
1 de abril de 2026
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Sandra Rodríguez
22 de marzo de 2026
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Julieta Ibáñez
22 de noviembre de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Tomás Giménez
9 de octubre de 2025
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Silvana Silva
9 de julio de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Ignacio Miranda
1 de julio de 2025
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.
Patricio Carrizo
17 de enero de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.