
Pelado fue el alma curiosa de nuestra casa durante ocho años, siempre explorando cada rincón de su pecera y saludándonos con ese nado acelerado cada vez que nos acercábamos. Sus costumbres nos marcaron el ritmo de los días: la forma exacta en que esperaba la comida a la misma hora, cómo se escondía detrás de las plantas cuando necesitaba su espacio y esa manera única que tenía de observarnos desde el vidrio como si quisiera decirnos algo. Dejaste un silencio distinto en la casa, Pelado, ese que solo sentís cuando falta alguien que estaba ahí cada mañana, cada noche, recordándonos que hasta los seres más pequeños se cuelan en el corazón y no se van nunca.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →