
Pelusa era ese conejo que saltaba por toda la casa al atardecer como si estuviera en una fiesta privada, y nos hacía reír cada vez que nos pedía verdura parándose en dos patitas frente a la heladera. Vos eras experto en encontrar los rincones más incómodos de la casa para dormir, siempre donde menos te esperábamos, y nos dejaste miles de momentos de esos que después extrañás sin saber bien por qué. Desde que te fuiste en 2023 dejaste un silencio raro en la cocina, ese lugar donde vos eras el jefe y nosotros solo los sirvientes de tus caprichos.
Sé el primero en dejar un mensaje