
Pichi llegó a nuestra casa en 2010 y durante cinco años fue el primero en recibirnos cada vez que abríamos la puerta, saltando y gimiendo de alegría como si fuera la primera vez que nos veía. Tenía la costumbre de seguirnos por toda la casa de cuarto en cuarto, y se dormía siempre en el mismo rincón de la cocina donde podía vernos mientras cocinábamos, como si cuidara que no nos fueramos. Cuando se fue en 2015, dejó un silencio en esa casa que todavía duele, porque hay lugares donde es imposible no verlo, donde su ausencia pesa más que cualquier recuerdo.
Cecilia O.
26 de junio de 2026
Gracias por compartir esto. Los abrazo.
Martín Zamora
3 de enero de 2026
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.
Laura Martínez
15 de noviembre de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Carlos Suárez
18 de septiembre de 2025
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Verónica Sosa
25 de junio de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Mónica Torres
24 de marzo de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Florencia Morales
19 de enero de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.