
Pipi llegó a nuestras vidas en 2009 y durante once años fue la razón por la que acelerábamos el paso al volver a casa, el testigo silencioso de nuestras alegrías y tristezas, ese ser que te miraba de una forma que hacía innecesarias las palabras. Sos de esos que se acordaban exactamente a qué hora volvíamos del trabajo y nos esperaba en el mismo lugar, que se metía bajo la cama cuando había tormenta como si fuera un secreto compartido solo con nosotros, y que logró que toda la familia parara lo que estuviera haciendo para disfrutar de sus últimas caminatas. Te llevás con vos esos momentos mínimos que resultan ser los más enormes: las siestas a nuestro lado, esa forma tuya de pedirle permiso para ocupar el sofá, y ese vacío en la casa que no se llena con nada porque era únicamente tuyo.
Damián Ponce
19 de abril de 2026
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Silvana Silva
11 de abril de 2026
Un beso enorme. Fuerza.
Valentina Rojas
21 de enero de 2026
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Micaela Molina
20 de enero de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Julieta Ibáñez
25 de diciembre de 2025
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Julieta Ibáñez
21 de agosto de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.
Mariano Campos
27 de junio de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Facundo Acosta
7 de junio de 2025
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Verónica Sosa
17 de marzo de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Nicolás Fuentes
22 de diciembre de 2024
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.