
Puma era ese ave que se despertaba antes que todos nosotros con sus canciones matutinas y que nos obligaba a empezar el día con una sonrisa, aunque todavía tuviéramos sueño. Te encantaba revolotear por la cocina mientras cocinábamos y picotear frutas directamente de nuestras manos, como si fueras parte de cada momento compartido en familia. La casa quedó más silenciosa después que te fuiste en 2024, y nos dimos cuenta de que los espacios donde estabas ahora son solo recuerdos de tu presencia viva y alegre.
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