
Puma llegó a nuestra casa en 2016 y durante seis años fue ese ser que te recibía con un maullido particular cada vez que abrías la puerta, como si llevara todo el día esperando contarte cómo le había ido el día. Te encontrabas a vos mismo siguiéndolo por la casa sin darte cuenta, porque tenía la maña de acostarse justo donde vos necesitabas estar, y de alguna forma eso se convirtió en lo más normal del mundo, en parte de la rutina que después extrañás sin poder evitarlo. Cuando se fue en 2022 dejó un vacío raro en los rincones de la casa, en esas horas de la tarde donde su presencia silenciosa hacía que todo fuera más llevable.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →