
Rabito fue ese gato que se dormía en nuestro regazo apenas nos sentábamos, ronroneando como un motor que nunca se cansaba de hacernos saber que estaba feliz de estar con nosotros. Durante quince años nos enseñó que la vida se vive en los detalles pequeños: en los juegos sin sentido a las tres de la mañana, en las tardes de sol donde se estiraba lentamente, en esos momentos donde nos miraba fijo a los ojos como si supiera exactamente qué necesitábamos. La casa quedó demasiado silenciosa cuando te fuiste, Rabito, y ahora cada rincón guarda esa ausencia tibia de quien fue parte de nuestros días más comunes y también de los más difíciles.
Ana García
14 de mayo de 2026
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Cecilia Correa
24 de abril de 2026
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Cristian Muñoz
18 de abril de 2026
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Leandro Gómez
22 de marzo de 2026
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Lucía Delgado
13 de febrero de 2026
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Rodrigo Flores
12 de febrero de 2026
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Claudia Pérez
2 de diciembre de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Javier Cabrera
24 de noviembre de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Gonzalo Vargas
3 de julio de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Sergio Leiva
2 de mayo de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Liliana Ruiz
8 de abril de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Carolina Aguilar
18 de marzo de 2025
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Marcos Benítez
13 de febrero de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Sergio Leiva
24 de enero de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.