
Rabito fue el maestro silencioso de nuestra casa durante catorce años, ese que sabía exactamente cuándo necesitábamos su cabeza apoyada en la rodilla o simplemente su presencia tranquila en la cocina mientras cocinábamos. Vos tenías la costumbre de esperarnos en la puerta cada vez que alguien salía, como si fuera la primera vez que nos íbamos, y esa fe inquebrantable en nuestro regreso se convirtió en el ritual que nos hacía sentir que alguien en el mundo confiaba en nosotros sin condiciones. Dejaste un silencio en las tardes que antes llenabas con tus pasos, en esos rincones donde te acostumbrabas a esperar, en la forma en que aprendimos a quererte sin palabras y a entender que los catorce años que compartiste con nosotros fueron apenas suficientes para todo lo que necesitábamos aprender de vos.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →