
Reina llegó a nuestras vidas en 2009 y durante diez años fue la primera en saludarnos cuando volvíamos a casa, saltando de alegría como si fuera la primera vez que nos veía, y la última en acostarse por las noches después de cerciorarse de que todos estuviéramos bien. Tenía esa costumbre de apoyar su cabeza en nuestras rodillas cuando nos sentía tristes, sin necesidad de palabras, solo con su presencia tibia y su respiración tranquila que nos devolvía la paz. Se fue en 2019 dejando un silencio en la casa que ningún otro sonido logra llenar, y cada vez que alguien abre la puerta esperamos escuchar ese ruido de sus patitas corriendo hacia nosotros como lo hacía siempre.
Susana López
12 de marzo de 2026
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Vanesa Ríos
5 de enero de 2026
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
María González
1 de noviembre de 2025
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Leandro Gómez
3 de octubre de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Leandro Gómez
9 de marzo de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Romina Ramos
23 de diciembre de 2024
Que descanse en paz. Fue muy querido.