
Rex fue nuestro despertador felino durante dieciséis años, ese gato que saltaba a la cama a las seis de la mañana exigiendo desayuno con maullidos que no admitían negociación y que se sentaba en nuestro regazo cada tarde a la misma hora, como si llevara un reloj interno que nosotros aprendimos a respetar. Te acordás de cómo se metía en la cocina cuando alguien abría la heladera, ronroneando contra nuestras piernas con esa seguridad de quien sabía que en esa casa era el verdadero dueño de la situación. La casa quedó callada después de que te fuiste, Rex, y descubrimos que los espacios vacíos en el sofá y esos rincones donde vos dormías al sol siguen siendo tuyos, porque lo que dejaste grabado en nuestros días de todos los días no se borra con el tiempo.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →