
Rex fue nuestro alegrador de días grises, ese que saltaba a recibirnos como si fuéramos lo más importante del mundo cada vez que abríamos la puerta, y que dormía en los pies de nuestras camas con una lealtad que nunca pedimos pero siempre agradecimos. Te acordás de cómo te robaba las medias limpias del canasto y las escondías en rincones secretos, como si guardaran tesoros, y de esas tardes en el patio donde te hartabas de perseguir bichos sin nunca atrapar ninguno pero divirtiéndote igual más que nadie. Dejaste un vacío en nuestras rutinas que seis años de amor no alcanzaron para llenar, en esa costumbre de mirarte dormido en tu lugar y darnos cuenta de que el silencio de la casa es más grande ahora sin tu respiración.
Sergio Leiva
27 de abril de 2026
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Roberto Herrera
2 de abril de 2026
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Sandra Rodríguez
16 de marzo de 2026
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Cecilia Correa
5 de septiembre de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Lucía Delgado
20 de julio de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Cecilia Correa
13 de mayo de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Silvana Silva
4 de marzo de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.