
Rey fue nuestro pequeño explorador de ocho años que cada mañana nos recibía dando saltitos alrededor de los pies, exigiéndonos con sus movimientos que le diéramos la atención que creía merecer. Su costumbre de acurrucarse en el regazo mientras veíamos televisión por las noches se convirtió en esos momentos donde sentíamos que el tiempo se detenía y todo lo demás dejaba de importar. La casa quedó más silenciosa desde que se fue, y los rincones donde Rey solía reposar ahora nos recuerdan cada día lo profundo que fue el amor que nos diste en esos ocho años compartidos.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →