
Rey fue nuestro guardián silencioso durante trece años, ese que se apostaba en la puerta cada vez que alguien llegaba a casa y nos recibía con su particular forma de mover la cola, lenta y deliberada, como si supiera exactamente cuánto nos importaba ese gesto. Te amábamos en los detalles: en cómo te acostabas sobre nuestros pies cuando teníamos un mal día, en esas caminatas por la manzana donde saludabas a todos los vecinos como si fueran viejos amigos, en la manera en que esperabas pacientemente bajo la mesa durante las comidas sin pedir nada, solo por estar cerca. La casa sos más silenciosa ahora, hay lugares donde miramos sin poder evitar buscarte, y aunque el tiempo pasa, seguís siendo el que marcó el ritmo de nuestros días durante todas estas vidas que compartimos juntos.
Camila Quiroga
8 de noviembre de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Liliana Ruiz
21 de octubre de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.
Julieta Ibáñez
9 de septiembre de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Florencia Morales
1 de julio de 2025
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Micaela Molina
15 de junio de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Marcos Benítez
9 de junio de 2025
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Patricia Díaz
21 de abril de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.