
Rocco fue nuestro pequeño filósofo del hogar, ese que se pasaba horas observando desde la ventana como si estuviera descubriendo el mundo cada día, y que exigía con maullidos precisos que le abriéramos la puerta exactamente cuando él lo decidía. Con trece años de vida compartida aprendimos que sus ronroneos nocturnos en la cama eran su manera de decirnos que estábamos donde teníamos que estar, y que esa forma única que tenía de frotar su cabeza contra nuestras manos era pura comunicación de amor sin filtros. Dejó en casa un silencio extraño, ese que te golpea cuando buscás algo en la cocina y no está ahí esperando, cuando no escuchás su particular forma de llamarnos al atardecer, y comprendimos que los años que tuvimos con él fueron demasiado pocos para una presencia tan grande.
Lucía Delgado
24 de mayo de 2026
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Javier Cabrera
17 de abril de 2026
Descansa peludo. Fuiste muy amado.
Mónica Torres
14 de marzo de 2026
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Mariano Campos
24 de octubre de 2025
Siempre vive en quienes lo amaron.
Ana García
13 de septiembre de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
Florencia Morales
7 de mayo de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Julieta Ibáñez
7 de enero de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.