
Rocco sos el que nos enseñó a entender que la felicidad vivía en las cosas simples, como esperarte cada tarde en la puerta o sentir tu cabeza apoyada en nuestras piernas mientras mirábamos televisión sin decir nada. Tenías la costumbre de traernos tus juguetes gastados cuando necesitabas consuelo, y eso que hacías con tanta ternura se convirtió en nuestro ritual más sagrado, el que todavía echamos de menos cada vez que se abre la puerta. En 2020 te fuiste dejando un silencio que no se llena, porque vos llenabas de presencia cada rincón de esta casa, y ahora los espacios donde estabas hablan de lo grande que fuiste en lo pequeño.
Hernán D.
22 de junio de 2026
Gracias por compartir esto. Los abrazo.