
Rocco tenía esa costumbre de seguirnos por toda la casa como si fuera nuestro guardaespaldas particular, y los días que nos iba mal era el primero en notarlo, apoyando la cabeza en nuestras rodillas sin que nadie le pidiera nada. En 2018 nos dejó un silencio que todavía duele, el silencio de esas tardes donde no escuchamos más sus pasos detrás nuestro ni sentimos esa presencia que tanto nos calmaba. Rocco nos enseñó que el amor no necesita palabras, solo ese estar ahí, incondicional y constante, y eso es lo que nos llevamos de él para siempre.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →