
Rocco llegó a nuestras vidas en 2009 y durante doce años fue ese ser que nos esperaba en la puerta cada vez que volvíamos, saltando con una alegría tan genuina que hacía que cualquier mal día se desvaneciera apenas lo veíamos. Tenía esa costumbre de acostarse en el rincón de la cocina mientras cocinábamos, como si fuera parte de nuestras conversaciones, y después nos seguía por toda la casa buscando el mejor rayo de sol para roncar con esa tranquilidad que solo él sabía tener. Se fue en 2021 dejando un silencio en la casa que todavía duele, esos espacios vacíos donde solía estar, el ruido de sus patas que extrañamos cada día, y la certeza de que alguien que nos amó sin condiciones se llevó una parte de nuestras vidas.
Marina C.
26 de junio de 2026
Descansá. Fuiste muy amado.