
Rufo fue ese perro que se despertaba cada mañana con una energía que nos contagiaba a todos, saltando por la casa como si descubriera el mundo de nuevo cada día y obligándonos a seguirle el ritmo aunque estuviéramos cansados. Te acordás de cómo se apostaba en la puerta cuando alguien llegaba tarde, expectante, y cómo después nos perseguía por toda la casa para asegurarse de que estábamos bien, como si fuera su responsabilidad cuidarnos. En 2020 se fue dejando un silencio en las habitaciones donde acostumbraba a roncar, en esos rincones donde solía echarse a esperar, y en nuestros días que de repente quedaron sin esa presencia que nos enseñó tanto sobre querer sin condiciones.
Mariano Campos
17 de mayo de 2026
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Vanesa Ríos
1 de mayo de 2026
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
María González
5 de enero de 2026
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Laura Martínez
23 de diciembre de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Tomás Giménez
8 de octubre de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Carlos Suárez
22 de junio de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Santiago Vidal
20 de abril de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.