
Rulo sos el que nos enseñó a esperar en la puerta cada tarde, moviendo la cola antes de que abriéramos la llave, como si supiera exactamente cuándo volvíamos a casa aunque fuera siempre a otra hora. Te acordás que te encantaba dormir en los pies de la cama y roncar tan fuerte que a veces nos despertabas, y nadie se atrevía a moverte porque eras tan feliz ahí que valía la pena quedarse incómodo. Desde que te fuiste en 2019 la casa quedó distinto, más silencioso, y hay momentos donde todavía miramos la puerta esperando escuchar tus pasos o sentir tu peso familiar en el sillón donde pasabas las tardes.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →