
Simón llegó a nuestras vidas en 2006 y durante siete años nos regaló sus tardes de siestas en el sofá, sus maullidos precisos a la hora de comer y esa costumbre de frotarse contra nuestras piernas cuando llegábamos cansados del día. Te acordás de cómo se instalaba en la ventana a mirar pasar el mundo, o cómo insistía en dormir entre nosotros en la cama, ronroneando hasta que nos quedábamos dormidos sin poder moverness. Se fue en 2013 dejando un silencio que todavía duele, porque una casa sin tus maullidos, sin tu presencia cálida en los días grises, simplemente no es lo mismo.
Martín Zamora
9 de marzo de 2026
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Facundo Acosta
26 de junio de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Daniela Ojeda
21 de mayo de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Lucía Delgado
15 de abril de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.