
Simón fue ese perro que cada mañana nos esperaba en la puerta con su forma particular de saltar, siempre convencido de que ese día íbamos a hacer algo extraordinario juntos. Durante siete años nos enseñó que la felicidad podía estar en las cosas más simples: una caricia en el sofá, acompañarnos sin preguntar a dónde íbamos, o quedarse mirando por la ventana como si cuidara la casa desde adentro. Se nos fue en 2025 dejando un silencio que no esperábamos en esos rincones donde solía dormir, y una nostalgia que confirma cuánto espacio ocupó en nuestras vidas ese perro que fue tan únicamente él.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →