
Sultan fue nuestro recordatorio diario de que la alegría vive en los detalles más simples, en esos saltos inesperados por la casa y en cómo esperaba paciente cada tarde a que alguien se sentara en el piso para acercarse a ronronear contra nuestras manos. Durante catorce años nos enseñó que la presencia quieta y constante de alguien que nos quiere es más valioso que cualquier palabra, porque estaba ahí en los días grises, en las mudanzas, en los cambios, siempre con esa forma particular que tenía de pedir atención con sus ojitos. El silencio de Sultan dejó un vacío en los rincones de la casa donde acostumbraba descansar y en ese ritual nocturno que compartíamos, y aunque sabemos que su cuerpo se fue, sigue siendo parte de quiénes somos y de cómo nos relacionamos con el amor en su forma más honesta.
Ezequiel Pereyra
19 de abril de 2026
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Santiago Vidal
17 de diciembre de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Adrián Mendoza
5 de diciembre de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Rodrigo Flores
28 de noviembre de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Claudia Pérez
23 de noviembre de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Ezequiel Pereyra
16 de octubre de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Ezequiel Pereyra
20 de agosto de 2025
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Lucía Delgado
8 de marzo de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.