
Sultan llegó a nuestras vidas en 2005 y durante ocho años fue ese ser que nos esperaba cada tarde en la puerta, ronroneando como si tuviéramos que contarle cada detalle de nuestro día porque para él éramos lo más importante que existía. Te acordás de cómo se metía en la cocina apenas escuchaba abrir la heladera, o cómo se acostaba sobre los papeles que estábamos leyendo con esa determinación de gato que sabía exactamente dónde hacerse notar. Dejó un silencio en la casa que todavía duele, porque no es lo mismo caminar por los pasillos sin alguien que te siga, sin esos ojos mirándote como si fueras lo único que valía la pena en el mundo.
Vanesa J.
22 de junio de 2026
No hay palabras pero acá estoy.
Rodrigo Flores
6 de abril de 2026
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Ignacio Miranda
21 de marzo de 2026
Que descanse en paz. Fue muy querido.
Agustina Ortiz
20 de febrero de 2026
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Adrián Mendoza
21 de octubre de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Diego Ramírez
6 de mayo de 2025
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.