
Sultan fue ese gato que se dormía en nuestro regazo mientras mirábamos televisión, ronroneando como un motor que nunca se apagaba, y que cada mañana nos recibía en la cocina maullando hasta que le poníamos su plato favorito. Vos eras el que se metía en las bolsas de compras, el que peleaba con los nudos de las bolsas de residuos, el que nos esperaba en la ventana cuando salíamos y el que exigía mimos a las tres de la tarde sin falta. Durante quince años dejaste patas marcadas en cada rincón de esta casa y en el corazón de cada uno de nosotros, y ese silencio en la cocina ahora es lo que más duele porque ya no está ese maullido que nos hacía sentirnos en casa.
Susana López
19 de enero de 2026
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.
Sandra Rodríguez
18 de agosto de 2025
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Cristian Muñoz
4 de febrero de 2025
Que descanse en paz. Fue muy querido.
Romina Ramos
5 de enero de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.