
Sultan era ese gato que se sentaba en la ventana de la cocina a observarnos mientras cocinábamos, ronroneando cada vez que le acercábamos la mano entre los trastos, como si fuera parte de nuestras rutinas diarias desde hace años. Te gustaba meterte debajo de las mantas cuando nos acostábamos y quedabas ahí toda la noche, calentito y tranquilo, sin pedir nada más que estar cerca nuestro en la oscuridad. El silencio que dejaste en 2023 cuando te fuiste fue tan grande que todavía sentimos tu ausencia cada vez que miramos esos lugares donde solías estar, y nos cuesta acostumbrarnos a una casa donde ya no está tu presencia para hacerla un hogar.
Sé el primero en dejar un mensaje