
Sultan fue ese perro que se despertaba cada mañana con una energía contagiosa, que insistía en acompañarnos a cada rincón de la casa y que tenía la habilidad mágica de saber exactamente cuándo necesitábamos su presencia en el sofá para consolarnos sin decir nada. Durante doce años nos enseñó que la felicidad podía encontrarse en las cosas más simples: una pelota gastada, el sonido de nuestras llaves llegando a casa, o simplemente el privilegio de dormir a nuestros pies mientras la vida sucedía afuera. Ahora la casa tiene un silencio que duele, ese silencio donde falta el sonido de sus uñas en el piso, su respiración tranquila en las tardes, y esa forma inconfundible que tenía de mirarnos como si fuéramos todo lo importante del mundo.
Ana García
5 de marzo de 2026
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Sandra Rodríguez
5 de marzo de 2026
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
María González
20 de febrero de 2026
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.
Nicolás Fuentes
24 de diciembre de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Daniela Ojeda
22 de diciembre de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.
Carolina Aguilar
19 de diciembre de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Mariano Campos
23 de julio de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Natalia Cruz
26 de febrero de 2025
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Patricia Díaz
18 de febrero de 2025
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Camila Quiroga
3 de febrero de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.
Claudia Pérez
13 de enero de 2025
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.