
Tigre llegó a nuestras vidas en 2012 trayendo esa energía inagotable de quien salta sin pensar, come como si fuera la última vez y nos despierta cada madrugada con sus cabriolas inesperadas que hacían que la casa entera se moviera. Durante ocho años fue el testigo silencioso de nuestras vidas, ese ser que sabía cuándo necesitábamos su presencia, que se acurrucaba en los momentos difíciles y que con su sola respiración nos enseñó la importancia de estar aquí, ahora, sin preocupaciones. Cuando Tigre se fue en 2020, se llevó con él esos rituales únicos que solo él conocía, esos lugares favoritos de la casa que ahora están vacíos, y esa forma particular de amarnos que no va a tener reemplazo.
Julieta Ibáñez
21 de febrero de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Patricia Díaz
27 de enero de 2026
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Romina Ramos
16 de noviembre de 2025
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Mariano Campos
8 de septiembre de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Ana García
4 de septiembre de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Laura Martínez
17 de julio de 2025
Un beso enorme. Fuerza.
Tomás Giménez
16 de julio de 2025
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Micaela Molina
23 de junio de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.
Leandro Gómez
6 de junio de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.