
Tigre llegó a nuestra casa en 2009 y durante nueve años fue el que nos esperaba en la puerta cada vez que volvíamos, con ese entusiasmo que hacía que todo lo demás dejara de importar por unos minutos. Te gustaba dormir en los lugares más raros de la casa, especialmente en esos rincones donde entraba el sol a la tarde, y nos hacías reír cuando te despertabas confundido sin saber dónde estabas. Te extrañamos en cada rutina, en cada paseo que solíamos dar juntos, en esos silencios que antes llenabas vos con tu presencia tranquila y leal.
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