
Tina llegó a nuestras vidas en 2008 y durante diez años fue esa presencia tranquila que te seguía de habitación en habitación, siempre buscando estar cerca sin ser invasiva, con esa forma tan particular que tenía de ronronear cuando le acariciábamos la cabeza justo antes de dormir. Sus tardes las pasaba asoleándose en la ventana del living, y nosotros aprendimos a dejar ese lugar libre para ella porque sabíamos que esos momentos de paz eran los que la hacían feliz, tan simples y tan perfectos como era su naturaleza. Desde que Tina se fue en 2018 la casa suena diferente, sos consciente de esos espacios vacíos donde antes había ronroneo, y duele esa ausencia pequeña pero inmensa de quien fue parte de nuestros días sin pedir nada más que estar ahí, querida.
Agustina Ortiz
24 de mayo de 2026
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Tomás Giménez
13 de mayo de 2026
Un abrazo fuerte. El dolor de perder a un compañero es enorme.
Mónica Torres
1 de abril de 2026
Los que tuvimos la suerte de conocerlo lo vamos a recordar siempre.
Cristian Muñoz
14 de noviembre de 2025
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Gonzalo Vargas
4 de noviembre de 2025
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Silvana Silva
9 de octubre de 2025
Siempre lo voy a recordar. Un beso grande.
Ignacio Miranda
5 de octubre de 2025
Cuánto amor en tan poco tiempo. Gracias por compartirlo.
Pablo Castro
17 de mayo de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Pablo Castro
12 de enero de 2025
Un abrazo. No hay palabras para este dolor.
Silvana Silva
5 de diciembre de 2024
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.