
Tina fue la que nos enseñó a estar presentes, esa que se sentaba a nuestro lado cada vez que algo nos dolía y simplemente se quedaba ahí, respirando con nosotros hasta que se pasaba. Todos los atardeceres de estos quince años fueron diferentes porque ella insistía en salir a caminar aunque estuviera lloviendo, y nosotros aprendimos a ver la belleza en esas tardes grises de la mano de su entusiasmo. Se fue dejando un silencio en la casa que todavía no sabemos cómo llenar, ese que antes ocupaba con sus pasos, sus suspiros y esa forma que tenía de pedirle permiso al mundo para existir en él.
Pablo H.
24 de junio de 2026
No hay palabras pero acá estoy.
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →