
Tornado llegó a nuestras vidas en 2005 con esa energía inquieta que le daba su nombre, saltando por los muebles a cualquier hora del día como si fuera perseguido por fantasmas invisibles, y durante ocho años nos hizo reír con sus ocurrencias y nos enseñó a disfrutar de los momentos más simples. Tenía la costumbre de echarse en la pileta cuando hacía calor, algo que ningún otro gato que conocimos se hubiera atrevido a hacer, y después se secaba al sol ronroneando como si acabara de descubrir el secreto de la felicidad. Cuando se fue en 2013, dejó un silencio en la casa que todavía sentimos, porque no es lo mismo pasar por el pasillo sin verlo esperándonos acostado en su lugar favorito, esperando caricias que se daba el lujo de rechazar cuando no le venía en gana.
María González
26 de mayo de 2026
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Cecilia Correa
25 de abril de 2026
Esos ojos que te miraban con todo el amor del mundo. Eterno.
Sergio Leiva
15 de abril de 2026
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Cristian Muñoz
26 de febrero de 2026
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Roberto Herrera
16 de octubre de 2025
Desde el primer momento se nota cuánto lo quisieron.
Roberto Herrera
16 de julio de 2025
Con cariño desde lejos. Los abrazo.
Ignacio Miranda
6 de julio de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
Hernán Reyes
25 de abril de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.
Patricio Carrizo
3 de febrero de 2025
Qué hermosa historia. Qué suerte la de esa familia.