
Tornado llegó a nuestras vidas en 2018 y durante trece años fue el alma inquieta de la casa, ese ser que saltaba a lugares imposibles y nos despertaba a las tres de la mañana con sus carreras locas por los pasillos, recordándonos cada día que la vida podía ser un juego si sabías dónde buscar la diversión. Te queremos por esos momentos en los que te acostabas en nuestro regazo de repente, como si dijeras que ya estabas cansado de ser un tornado y necesitabas simplemente ser acariciado mientras nos miraba con esos ojos que todo lo entendían sin necesidad de palabras. La casa está silenciosa ahora, demasiado silenciosa, y en cada rincón sentimos el hueco que dejaste, ese espacio donde vos eras todo movimiento y calidez, y que nadie va a poder llenar como lo hacías vos.
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