
Lo trajimos a casa en una cajita de cartón y se quedó diez años. Le encantaba el agua aunque siempre hacía drama antes de bañarse. Se hacía el dormido cuando no quería moverse del lugar cálido. El tiempo con vos fue corto, pero suficiente para cambiar todo.
Ezequiel Pereyra
8 de diciembre de 2025
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Lucía Delgado
4 de agosto de 2025
Estos peluditos se llevan un pedazo del corazón.
Martín Zamora
8 de marzo de 2025
Qué difícil es perder a un compañero así. Un abrazo enorme.