
Ventisca llegó a nuestras vidas en 2014 y durante once años fue esa presencia silenciosa que nos esperaba cada tarde en la ventana, observando el mundo con una curiosidad que nunca se apagó. Te acordabas de cada rincón de la casa como si fuera un mapa tuyo, y tenías esa costumbre de ronronear mientras nos mirás dormir, como si nos cuidaras desde las sombras de la noche. Dejás un vacío particular en nuestros días, en esos lugares donde solías echarte, en el sonido que ya no vamos a escuchar, en la rutina que se rompió cuando te fuiste.
María González
15 de marzo de 2026
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Vanesa Ríos
14 de marzo de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Martín Zamora
15 de agosto de 2025
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.