
Vito fue nueve años de alegrías simples: esperarnos en la puerta con ese salto inconfundible, seguirnos de cuarto en cuarto como si temiese perderse algo importante, y exigir su lugar en la cama sin pedir permiso porque sabía que ya era suyo. Tenía esa costumbre de traernos la correa cuando algo no estaba bien, como si supiera que necesitábamos salir a respirar juntos, y nos enseñó que la paciencia es quedarse quieto mientras alguien acaricia tu cabeza sin prisa. La casa quedó rara después de que te fuiste, Vito, demasiado silenciosa en las mañanas, y descubrimos que muchos de nuestros hábitos diarios se habían construido alrededor de vos, así que ahora te llevamos con nosotros en cada una de esas cosas que hacemos igual pero que ya no son lo mismo.
Javier Cabrera
28 de mayo de 2026
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Tomás Giménez
10 de abril de 2026
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Sergio Leiva
3 de abril de 2026
Los animales nos dejan tan rápido y nos marcan para siempre.
Natalia Cruz
23 de marzo de 2026
No sé qué decir, solo que estoy acá y los abrazo.
Javier Cabrera
13 de noviembre de 2025
Que lindo fue tenerlo aunque haya sido poco tiempo.
Vanesa Ríos
6 de julio de 2025
El amor que se da siempre vuelve. Un abrazo.
Rodrigo Flores
5 de junio de 2025
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.