
Yuki fue esa presencia silenciosa que nos esperaba cada tarde en la puerta, moviendo la cola con una alegría que no necesitaba palabras, y que nos enseñó que la felicidad verdadera vivía en los momentos más simples de estar juntos. Durante once años compartiste con nosotros tus rituales sagrados: las caminatas al atardecer donde vos eras quien nos guiaba, las siestas junto a nuestras camas cuando alguien estaba triste, y esa forma tuya inigualable de apoyar la cabeza en nuestro regazo como pidiendo permiso para quedarse. Dejás un silencio en la casa que no sabemos cómo llenar, un espacio vacío en el sofá que sigue esperándote, y la certeza de que los once años que fuiste nuestro fueron los más cálidos de nuestras vidas.
Fernanda Vega
8 de enero de 2026
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Nicolás Fuentes
7 de agosto de 2025
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Sandra Rodríguez
9 de julio de 2025
Que en paz descanse. Se merecía todo lo bueno.
Gonzalo Vargas
23 de mayo de 2025
Te mando fuerza. Sé lo que es.
María González
3 de mayo de 2025
Qué difícil. Solo sé que lo amaron mucho y eso es todo.
Nicolás Fuentes
8 de febrero de 2025
Siempre va a estar presente en los mejores momentos que vivieron juntos.
Laura Martínez
16 de enero de 2025
Los que amamos a los animales sabemos lo que cuesta despedirse.