
Zeus fue el dueño absoluto de nuestros días durante esos ocho años, exigiendo su desayuno con maullidos que no admitían demoras y reclamando nuestro regazo en las tardes como si fuera su territorio más preciado. Vos eras experto en encontrar los rincones más imposibles de la casa para dormir y en aparecer en el preciso momento en que alguien necesitaba que alguien los escuchara, con ese ronroneo que lo decía todo sin palabras. La casa quedó más silenciosa cuando te fuiste, y los lugares donde solías esperar el atardecer se convirtieron en recordatorios de esos ocho años donde vos fuiste nuestra razón para volver siempre a casa.
Ana García
1 de mayo de 2026
Gracias por compartirlo con nosotros aunque sea un poco.
Romina Ramos
5 de abril de 2026
Un fuerte abrazo. El amor que le dieron fue enorme.
Vanesa Ríos
28 de febrero de 2026
Fue muy afortunado de tenerlos. Y ustedes de tenerlo.
Sandra Rodríguez
6 de febrero de 2026
Acompañamos en el dolor. Un abrazo.
Gustavo Medina
12 de enero de 2026
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Sergio Leiva
1 de octubre de 2025
Que hermoso homenaje. Merece cada palabra.
Roberto Herrera
12 de marzo de 2025
Siempre en nuestros corazones. Qué suerte haber podido conocerlo.