
Zeus fue ese perro que nos despertaba cada mañana saltando a la cama y que no descansaba hasta vernos sonreír, como si fuera su misión más importante en el mundo. Durante once años nos enseñó que la felicidad estaba en las cosas simples: en las caminatas por el barrio donde saludaba a todos como viejos amigos, en acostarse a nuestros pies mientras leíamos, y en esa forma que tenía de apoyar su cabeza en nuestras manos cuando sentía que algo nos preocupaba. Dejó un vacío tan grande en nuestra casa que todavía nos sorprende no escuchar sus pasos en los pasillos, y llevará siempre un pedazo de nuestros corazones.
Sé el primero en dejar un mensaje
✓ Chat en tiempo real
✓ Grupos temáticos por raza y ciudad
✓ Compartir en WhatsApp, Instagram
✓ Hasta 20 fotos
$9.500 / mes
Mejorar a Prueba Comunidad →